Llega la primavera, las condiciones meteorológicas mejoran y, con ello, las actividades outdoor alcanzan su momento más álgido.
Entre las posibles actividades a realizar, aquellas relacionadas con el campismo son las reinas del aire libre, por las diferentes posibilidades que ofrecen.
Puedes disfrutar de una acampada en familia, travesías de montaña en compañía o un vivac en soledad, bajo el manto nocturno de las estrellas. Cada una de ellas te aportará una experiencia singular y unos beneficios particulares. En todo caso, podemos generar inolvidables recuerdos que quedarán marcados en la memoria de cualquiera que participe en cada una de ellas.
Pero...¡Ojo! Esta experiencia y estos recuerdos pueden no ser positivos si no realizamos una previsión y planificación adecuada.
En este sentido es importantísimo una adecuada elección del material a utilizar, en función de algunas variables como la ubicación, meteorología, duración que vaya a tener, el espacio en el que vayamos a pernoctar o los lugares por los que vamos a pasar.
Calzado, mochila o saco son algunas de las elecciones a las que todo el mundo presta más atención y, sin lugar a dudas, condicionarán por completo la experiencia vivida.
Todo el mundo sabe que es necesario un calzado cómodo y preparado para el terreno por el que vayamos a transitar, si estamos en ruta o travesía. Pero no debemos dejar de prestar atención a otras piezas, como unos calcetines que ayuden la transpiración y, con ello, evitar el problema de las indeseadas ampollas. Obviamente, el resto de prendas textiles, por supuesto, deben aportarnos la comodidad, frescor o calidez que necesitemos en cada momento.
La mochila y su capacidad es importante para poder llevar todo lo que vayamos a usar durante nuestra escapada. Aunque en muchas ocasiones en fundamental aprender a seleccionar la cantidad de material que realmente sea necesario. En ocasiones, sobre todo al iniciarnos en este mundo, tendemos a cargar cosas prescindibles o que añaden carga excesiva, la cual, si vamos a portar a lomos largas jornadas, pagaremos caro. La comida es, tradicionalmente, una de ellas. En este sentido, actualmente encontramos en el mercado opciones de comida saludable, de fácil preparación y ligera, que mejoran las clásicas raciones en lata, más pesadas y, normalmente, menos nutritivas.
Por otro lado, siguiendo con la elección de la mochila, debemos prestar atención a su versatilidad, con sus bolsillos y enganches, accesibilidad a la parte inferior sin necesidad de vaciarla, la comodidad de sus asas y ventilación en la zona lumbar.
El saco, a la hora de dormir y aislarnos del frío de la noche, es parte crucial a la hora de una experiencia satisfactoria. Debemos prestar atención a la temperatura de confort que ofrezca y las mínimas del lugar donde vayamos a pernoctar, teniendo en cuenta si es en tienda, albergue, vehículo, refugio de montaña o al raso. Y no olvidemos la importancia de su peso y volumen en caso de tener que cargar con él durante una travesía.
Otros aspectos a tener en cuenta y potencialmente necesarios serían un botiquín de primeros auxilios, sistemas de hidratación u orientación, linterna, una navaja táctica y un sinfín de etcéteras…Por lo que no perdamos la cabeza. Un estudio pormenorizado nos ayudará cuando seamos principiantes, el conocimiento adquirido, conforme vayamos teniendo práctica y el sentido común, siempre. También podremos buscar orientación de profesionales a la hora de elección de los principales elementos de nuestro equipaje.
En resumen, la naturaleza está abierta y disponible si queremos disfrutar de ella. Por tanto, prepara tu mochila, llénala de ilusión, planifica con esmero tu escapada, escoge la mejor de las compañías y...¡a vivir, que son dos días!







